Festival de Danza Solidaria 2012 – Cuba

Esta es la segunda vez que fotografío a la gente del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba. En la primera oportunidad me quedé sin memoria en la cámara en par de ocasiones, esta vez la emoción ha sido la misma pero me he controlado más y no me he vuelto un gatillo alegre.

Cuba trajo consigo la propuesta más variada: Danzón, Mambo, Salsa, Chachachá; pero creo que sin importar la coreografía que ejecuten o la música que bailen, el sabor cubano es algo que no se puede imitar. Los bailarines apenas y se ven preocupados por la coreografía, yo no diría que se concentran en ella. La gozan. Y con ellos uno goza también.

Claro, uno podría pensar que bailar estos géneros debe ser, para quién gusta de bailar, como vivir en una eterna fiesta. Y bueno, no dudo que ellos lo disfrutan, pero también hay que ver el trabajo detrás de todo esa meneadera de cintura. Las horas de ensayo, y la dedicación para hacer de algo que te gusta una cosa digna de ser mostrada al mundo.

En sus momento de mayor energía la fotografía se pone más difícil, pero no imposible. Aunque por lo general la luz abunda en este tipo de baile, el asunto es captar esa expresión adicional: esa gota de sudor siendo lanzada fuera, ese vuelo de falda que te grita “a que no me alcanzas”, ese tumba’o que  tenemos los latinos y aún no lo descifran en Harvard.

Julia Fernández y Felipe Gutiérrez, Directores

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *